domingo, 7 de febrero de 2016

COMENTARIO DE UN FRAGMENTO DE LA CELESTINA. 1º DE BACHILLERATO.



CELESTINA.- ¡Gracioso es el asno! ¿Estás en tu seso, Sempronio? ¿Soy yo obligada a soldar vuestras armas, a cumplir vuestras faltas? Que me maten si no te has asido a una palabrilla que te dije el otro día viniendo por la calle, que cuanto yo tenía era tuyo y que, en cuanto pudiese con mis pocas fuerzas, jamás te faltaría. Y que, si Dios me diese buena manderecha con tu amo, que tú no perderías nada. Pues ya sabes, Sempronio, que estos ofrecimientos, estas palabras de buen amor, no obligan. Di a esta loca de Elicia, como vine de tu casa, la cadenilla que traje para que se holgase con ella, y no se puede acordar dónde la puso, que en toda esta noche ella ni yo no habemos dormido sueño de pesar. No por su valor de la cadena, que no era mucho, pero por su mal cobro de ella y de mi mala dicha. Entraron unos conocidos y familiares míos en aquella sazón aquí. Temo no la hayan llevado. Así que, hijos, ahora que quiero hablar con entrambos, si algo vuestro amo a mí me dio, debéis mirar que es mío. Pero, aun con todo lo que he dicho, no os despidáis, si mi cadena parece, de sendos pares de calzas de grana, que es el hábito que mejor en los mancebos parece. Y si no, recibid la voluntad, que yo me callaré con mi pérdida.
SEMPRONIO.- No es ésta la primera vez que yo he dicho cuánto en los viejos reina este vicio de codicia. Cuando pobre, franca; cuando rica, avarienta.
PÁRMENO.- Dete lo que prometió o tomémosselo todo. Harto te decía yo quién era esta vieja, si tú me creyeras.
CELESTINA.- Si mucho enojo traéis con vosotros, o con vuestro amo o armas, no lo quebréis en mí, que bien sé dónde nace esto. Bien sé y barrunto de qué pie coxqueáis; no cierto de la necesidad que tenéis de lo que pedís, ni aun por la mucha codicia que lo tenéis, sino pensando que os he de tener toda vuestra vida atados y cautivos con Elicia y Areúsa, sin quereros buscar otras. Movéisme estas amenazas de dinero, ponéisme estos temores de la partición. Pues callad, que quien éstas os supo acarrear, os dará otras diez.
SEMPRONIO.- Déjate conmigo de razones. A perro viejo, no cuz cuz. Danos las dos partes por cuenta de cuanto de Calisto has recibido; no quieras que se descubra quién tú eres. ¡A los otros, a los otros con esos halagos, vieja!
CELESTINA.- ¿Quién soy yo, Sempronio? Calla tu lengua, no amengües mis canas, que soy una vieja cual Dios me hizo, no peor que todas. Vivo de mi oficio, como cada cual oficial del suyo, muy limpiamente. A quien no me quiere no lo busco; de mi casa me vienen a sacar, en mi casa me ruegan. Si bien o mal vivo, Dios es el testigo de mi corazón. Y no pienses con tu ira maltratarme, que justicia hay para todos y a todos es igual. Tan bien seré oída, aunque mujer, como vosotros muy peinados. Déjame en mi casa con mi fortuna. Y tú, Pármeno, no pienses que soy tu cautiva por saber mis secretos y mi vida pasada, y los casos que nos acaecieron a mí y a la desdichada de tu madre.
Organización de las ideas
            Fragmento de un texto dialogado en prosa perteneciente al género dramático que forma parte del acto XII de La Celestina. En su estructura externa se observa la división en seis intervenciones de distintos personajes. En la interna, se pueden apreciar tres partes: la primera, en que Celestina expone con mentiras cuál es la situación real que a los tres afecta, la segunda en la que los criados se niegan a aceptar sus embrollos y reclaman lo que es suyo, y la tercera en la que la protagonista defiende su independencia. La acción transcurre, pues, de modo gradual y coherente, pero al desconocerse el comienzo y el final del fragmento, no puede hablarse de planteamiento, nudo y desenlace. De forma más explícita:
·         Primera parte. Primera intervención de Celestina: Codicia de Celestina.
Ø  Ingenio de Celestina para no compartir nada con los criados.
Ø  Refugio en la mentira para quedarse con la cadena.
  • Segunda parte. Respuesta de los criados: perspicacia de los criados.
Ø  Conocimiento de la verdadera naturaleza de Celestina.
Ø  Solicitud de la parte de las ganancias que les corresponde.
  • Tercera parte. Respuesta de Celestina: defensa de su individualismo.
Ø  Orgullo de su autosuficiencia para ganarse el sustento.
Ø  Reclamo de la justicia como forma de defensa.
Ø  Indiferencia ante lo que puedan saber de su pasado.
Resumen
            Celestina se niega a compartir con Pármeno y Sempronio ningún beneficio y se inventa que unos parientes le robaron, pero ante la terquedad de estos les promete más prostitutas. Los criados rechazan sus tretas y van aumentando su agresividad por lo que Celestina defiende su persona recordando que todo lo ha conseguido con su esfuerzo y que no le asusta lo que sepan de su pasado.
Tema
Codicia desmedida de Celestina.
Comentario crítico del contenido
            Fragmento del acto XII de La Celestina de Fernando de Rojas. Es un texto dialogado que pertenece al género dramático. Al tener diálogo, el papel de emisor y receptor se intercambian constantemente. La acción transcurre en casa de Celestina y el tiempo coincide con el real de una conversación. Tiene un tono persuasivo y agresivo. Las funciones del lenguaje que destacan son la expresiva, la apelativa y la fática.
            El tema de este fragmento es el reflejo de los cambios ideológicos, sociales, culturales  y económicos que se estaban produciendo en la Europa de finales del siglo XV. Llama la atención la seguridad con que unos personajes que casi rozan la marginación, como Pármeno y Sempronio, o que están inmersos en ella, como Celestina, afirman su individualismo, defienden sus derechos, en una época en que la sociedad estamental aún funciona plenamente. Si los comparamos con los personajes heroicos de los cantares de gesta que actúan como modelos para la colectividad, estos tienen un sentido utilitario y funcional de la vida, y lo único que les importa es satisfacer sus necesidades más inmediatas sin tener en cuenta modelos morales de comportamiento. Y una de las manifestaciones de afirmación de ese individualismo es la codicia. Al comienzo de la Edad Media el campesino o pequeño burgués, llevaba a cabo unas rudimentarias transacciones comerciales que consistían en el trueque de unos productos por otros; cuando se empieza a tener conciencia del valor del dinero y del oro en general, todas las clases aspiran a poseerlo. Que los criados de Calisto y Celestina se disputen las ganancias por los servicios prestados a aquel y que no les importe llegar al crimen o morir, es una prueba de que la mentalidad en general había cambiado y que el conocimiento de los valores humanos (humanismo) crecía a la par de la estimación por todo lo material: la sociedad estamental comienza el inexorable viaje hacia la sociedad de clases económicas. Ningún pensamiento ni análisis lo resume mejor que la atinada frase de Pármeno:  que sobre dinero no hay amistad. Dicho que a partir de esa época no ha dejado de tener vigencia.
            Otro aspecto que evidencia ese individualismo y los cambios de la época es la seguridad con que Celestina afirma que no es a ella a quien corresponde el pago de las armas que ellos hayan estropeado, sino a Calisto de quien afirma  que es persona que luego lo cumplirá, que no es de los que dicen «vive conmigo y busca quien te mantenga”. Es decir, Celestina sabe defender lo suyo y, aunque intuye que entre su querer ser (triunfar económicamente) y su tener que ser (adaptarse a lo que la vida le ofrezca), suele triunfar el segundo, sin embargo, no pierde la oportunidad de ganar dinero a pesar de su edad, y por eso Sempronio le recuerda que en cuanto que tiene algo se vuelve, como todos los viejos, más conservadora (no quiere compartir):Cuando pobre, franca; cuando rica, avarienta.
            Pero este fragmento, de asombrosa modernidad, también pone en evidencia la marginación y la pobreza que existía en la época. Celestina conocía el mundo de la prostitución y en él se siente tan segura que por eso ofrece a los criados de Calisto más prostitutas, pero con ello intenta desviar la atención de la cadena de oro. Sin embargo, ni la lujuria calma la codicia de estos personajes que, acostumbrados a convivir con los lujos y el bienestar de su señor, pero sin posibilidad de poseerlos, ansían como el mayor de los logros, la adquisición de dinero. La pobreza empieza a verse como un lastre del destino del que había que salir cuanto antes; ya no se siente el conformismo social de otras épocas: el hombre ya empieza a creer que, con posibilidades, todos pueden ser iguales, por eso los criados se permiten criticar abiertamente a sus amos. El poder del dinero es tan fuerte que de nada sirve ya la astucia psicológica de Celestina, sus tretas para engañar, porque los criados, siguen empeñados en su objetivo.
            Es al final cuando Celestina defiende mejor su persona y su condición, convirtiéndose su intervención en un modelo de la forma de pensar de la gente de su condición social. La exaltación del valor de la persona por sí misma se materializa con su discurso: todos los trabajos son necesarios en una sociedad; la dignidad se acrecienta si no se depende de nadie porque de esta forma el hombre se libera del servilismo a las clases superiores. Así, un personaje de los bajos fondos, se convierte en defensor universal de los derechos básicos del individuo, en abanderado de la libertad:  Vivo de mi oficio, como cada cual oficial del suyo, muy limpiamente.
            Texto magnífico, sin duda, que explica por qué La Celestina supuso un cambio  en la historia de la literatura, pues su autor no solo supo adaptarse a la psicología y registros de sus personajes sino que abrió el camino de una literatura de amplios ecos sociales en la que todas las clases tienen un evidente protagonismo.

sábado, 30 de enero de 2016

COMENTARIO DE UN FRAGMENTO DE LA ESCENA XI DE LUCES DE BOHEMIA. 2º DE BACHILLERATO.

Detalle del Guernica de Pablo Picasso.

Comentario de la escena undécima.
Luces de bohemia.
Llega un tableteo de fusilada. El grupo se mueve en confusa y medrosa alerta. Descuella el grito ronco de la mujer, que al ruido de las descargas aprieta a su niño muerto en los brazos.

LA MADRE DEL NIÑO: ¡Negros fusiles, matadme también con vuestros plomos!

MAX: Esa voz me traspasa.

LA MADRE DEL NIÑO: ¡Que tan fría, boca de nardo!

MAX: ¡Jamás oí voz con esa cólera trágica!

DON LATINO: Hay mucho de teatro.

MAX: ¡Imbécil!
El farol, el chuzo, la caperuza del sereno, bajan con un trote de madreñas por la acera.

EL EMPEÑISTA: ¿Qué ha sido, sereno?

EL SERENO: Un preso que ha intentado fugarse.

MAX: Latino, ya no puedo gritar... ¡Me muero de rabia!... Estoy mascando ortigas. Ese muerto sabía su fin... No le asustaba, pero temía el tormento... La Leyenda Negra, en estos días menguados, es la Historia de España. Nuestra vida es un círculo dantesco. Rabia y vergüenza. Me muero de hambre, satisfecho de no haber llevado una triste velilla en la trágica mojiganga. ¿Has oído los comentarios de esa gente, viejo canalla? Tú eres como ellos. Peor que ellos, porque no tienes una peseta y propagas la mala literatura, por entregas. Latino, vil corredor de aventuras insulsas, llévame al Viaducto. Te invito a regenerarte con un vuelo.

DON LATINO: ¡Max, no te pongas estupendo!

Organización de las ideas
Fragmento de la obra de teatro, Luces de bohemia de Valle-Inclán. Se trata de un texto dialogado en prosa, perteneciente al género dramático, que formalmente se divide en diez intervenciones de distintos personajes y dos acotaciones de tono descriptivo. Su estructura interna puede dividirse en dos partes que se corresponden con dos momentos dramáticos diferentes aunque relacionados entre sí: la primera, en la que se presenta la tragedia sobre la que gira la escena, y la segunda en la que el protagonismo es ocupado por la reacción y pensamiento de Max Estrella.  Sus ideas se organizan, pues, del modo siguiente:
Primera parte:
Primera acotación:
·         Miedo de la gente tras una ráfaga de disparos que mata a un niño.
Intervención de tres personajes: reacciones ante la muerte de  un niño.
·         Desesperación de una madre a la que le han matado el hijo.
·         Contraste entre la compasión de Max Estrella y la insensibilidad de don Latino.
Segunda parte:
Segunda acotación:
·         Descripción esperpéntica de la aparición del sereno.
Intervención de cuatro personajes: formas contrapuestas de entender la misma realidad.
·          Impotencia de Max ante la injusticia de la España de la época que le lleva a desear la muerte.
·         Indiferencia de don Latino.
Resumen
            Max Estrella reacciona con compasión y sensibilidad ante la trágica muerte de un niño y el dolor de su madre tras las revueltas callejeras, mientras que Latino responde con cinismo. Al primero le invade la impotencia pero se siente orgulloso de no haber participado en un sistema tan injusto y propone a su cobarde acompañante la muerte de ambos como redención.
Tema
Crítica a la situación sociopolítica y moral de la España de la época.
Comentario crítico del contenido
            Fragmento de la escena undécima de la obra Luces de bohemia, de Valle-Inclán,   el dramaturgo más innovador de la Generación del 98. Es un texto dialogado en el que destaca la presencia del emisor y del receptor que continuamente se intercambian sus funciones. Predomina un uso del registro formal en la intervención de Max Estrella con un empleo del nivel culto de la lengua, salpicado de expresiones coloquiales. Las funciones del lenguaje que sobresalen son la expresiva, la apelativa y la fática.
Se trata de uno de los fragmentos más famosos de la obra. Desde el inicio llama la atención la reacción de Max,  porque si al comienzo de la obra no le hacía falta ver para comprender lo que sucedía a su alrededor, ahora con solo escuchar la voz trágica de la mujer y los disparos de los fusiles, es consciente de la gravedad y de la locura de lo acontecido. Comprende que los más desfavorecidos también son los menos protegidos por el Estado. Por el contrario, la indiferencia, la frialdad y cinismo de don Latino, ejemplifican una conducta tan opuesta a la del amigo, que bien podría decirse que son las dos caras de la España del momento, la que Machado tan atinadamente describió en su poema El mañana efímero.  Asimismo, en ese drástico contraste de caracteres es donde luce más el esperpento, por eso Valle elige a una madre desvalida que accidentalmente se encontraba en el lugar de los hechos porque, como afirma en otra parte de la obra, no hubo toque de queda. Si ante la muerte de un niño don Latino reacciona sin empatía, alejándose de cualquier sentimiento de compasión, Max se desploma. En el comportamiento de frialdad exagerada de don Latino, Valle aplica la técnica del distanciamiento, que es una forma de expresar la deshumanización de la vida contemporánea, y que ejemplifica una de los procedimientos más eficaces del esperpento.
La crítica no se dirige solo a don Latino, sino también a los que estaban acomodados en su clase, en su tranquilidad burguesa, y no tenían conciencia de la situación, no se sentían implicados en los problemas provocados por las desigualdades sociales. Sin embargo, los que habían decidido no participar en ese orden de cosas, como el protagonista, Me muero de hambre, satisfecho de no haber llevado una triste velilla en la trágica mojiganga, se sienten orgullosos de no tener que deberle nada a ese sistema que tan mal trata a los que menos tienen. Max no es un obrero, tiene una gran formación cultural, pero en la peregrinación de ese día en el que ha podido convivir unas pocas horas con uno de los pocos personajes que Valle no ha convertido en fantoche, el obrero catalán, se siente como uno de ellos; en esas circunstancias para él no hay diferencias de clase, sino ausencia o presencia de conciencia, de humanidad, de vergüenza.  Don Latino es tan pobre como cualquiera de los manifestantes, sin embargo, su cobardía e insensibilidad lo apartan de ellos.
La escena es un reflejo de la situación social y política del momento. No puede olvidarse que, comparada con otros países europeos, España tenía un gran atraso económico, político, social y cultural. Por otra parte, el gobierno del conservador Maura no supo contentar las aspiraciones de la clase obrera e incluso redactó la Ley del Terrorismo contra los movimientos obreros, como puede apreciarse en esta escena.
Max menciona la reaparición de la Leyenda Negra española como un símbolo de la impunidad con que actúa el poder contra los que no tienen nada. No puede considerarse civilizado un país que impone su autoridad a base de fuerza, nos viene a decir el autor entre otras cosas, entendiéndose entonces la famosa sentencia España es una deformación grotesca de la civilización europea. En su desesperación, no se le ocurre nada mejor que intentar suicidarse en el viaducto, pero él ya se siente regenerado, mientras que le asquea la actitud del que dice llamarse su amigo. Derrotismo y pesimismo que también se aprecian en el personaje de Andrés Hurtado de El árbol de la ciencia.
En definitiva, fragmento indispensable para comprender la altura estética del esperpento y para apreciar el cambio operado en la evolución personal de Valle, pues del individualismo estetizante de las primeras obras, pasa a una concepción nueva del arte provocada, en parte, por su conciencia de los males sociales de la España del momento.

COMENTARIO DE UN FRAGMENTO DE LA ÉGLOGA I DE GARCILASO DE LA VEGA. 1º DE BACHILLERATO.

Comentario de un texto poético de Garcilaso de la Vega
Égloga I

¿Dó están agora aquellos claros ojos
que llevaban tras sí, como colgada,
mi alma, doquier que ellos se volvían?
¿Dó está la blanca mano delicada,
llena de vencimientos y despojos,                    5
que de mí mis sentidos l’ofrecían?
           Los cabellos que vían
           con gran desprecio al oro
           como a menor tesoro
¿adónde están, adónde el blanco pecho?      10
¿Dó la columna qu’el dorado techo
con proporción graciosa sostenía?
Aquesto todo agora ya s’encierra,
           por desventura mía,
en la escura, desierta y dura tierra.                  15
Aspectos textuales
Organización de las ideas
            Texto perteneciente a la Égloga I del poeta Garcilaso de la Vega. Formalmente está compuesto por una estancia de quince versos heptasílabos y endecasílabos. La estructura interna del poema consta de dos partes bien diferenciadas puesto que el contenido de la primera se diferencia del de la segunda aunque los dos se relacionen: la primera es una evocación nostálgica de la belleza de la amada y la segunda, en la que aparece el motivo poético, supone el reconocimiento de la triste realidad. Sus ideas se organizan, pues, de la siguiente forma:
            Introducción. Versos 1-12: Fugacidad de la belleza corporal:
·         Asombro ante la desaparición de la belleza física de la amada.
Enunciación del motivo poético. Versos 13-15: Perplejidad y dolor ante la realidad de la muerte.
Resumen
            La voz poética se lamenta por la muerte de la amada y se pregunta con dolor cuál habrá sido el destino de su hermosura haciendo un recorrido por las partes del cuerpo femenino, para responderse al final que está sepultada bajo tierra.

Tema
            Dolor por la muerte de la amada.
Comentario crítico del contenido
            La estancia XX forma parte de la Égloga I de Garcilaso de la Vega. Pertenece al género lírico y dentro de este a la canción petrarquista de tema amoroso. Como forma de elocución utiliza la descripción, en concreto la prosopografía. La perspectiva que adopta es subjetiva y llena de contrastes. Las funciones del lenguaje que predominan son la expresiva, la apelativa,  puesto que con las preguntas retóricas se implica al lector, y la poética o estética.
            La lectura de esta estancia conmueve por la sinceridad de los sentimientos descritos. Aunque el tema del ubi sunt  ya lo puso de moda Jorge Manrique en las Coplas a la muerte de su padre referido a la caída en desgracia de muchos señores pertenecientes a la alta nobleza o a la inconsistencia de todo lo material, Garcilaso lo actualiza aquí para señalar el absurdo de que una mujer joven y bellísima tenga que morir tan pronto.  Cuando la voz poética nos comunica que su alma se quedaba suspendida cada vez que su amada lo miraba, no lo dice como juego literario sino que nos transfiere su dolor y perplejidad y los hacemos nuestro. Estamos viendo a una mujer real pero idealizada por la que sufre.
            Desde los primeros versos puede observarse la separación entre lo religioso y lo profano, característica muy renacentista, porque la voz poética expresa su dolor sin consuelo, sin presencia en el poema de la vida eternal como diría Manrique. Pero, además, ese reconocimiento del propio dolor ante la muerte es una forma de exaltación del hombre que incluso en el pesar sigue siendo medida de todas las cosas (antropocentrismo). Y, en conexión con este tema, se presenta el del reconocimiento y alabanza del cuerpo. El cuerpo femenino se describe una y otra vez en numerosos poemas de la época, aunque siempre idealizado por el paradigma de belleza vigente en aquel siglo: ojos claros, piel blanca y delicada, cuello esbelto, cabello rubio que responde al tópico literario de la descriptio puellae. Uno de los rasgos que le confiere tan alta belleza es la proporción armoniosa de todas las partes del cuerpo, como se observa en las esculturas grecolatinas, ¿Dó la columna qu’el dorado techo con proporción graciosa sostenía?
Como hemos dicho, está solo con su dolor y nada puede consolar el hecho de que una mujer tan bella y tan joven yazga bajo tierra. El optimismo, el racionalismo, el intelectualismo, el espíritu crítico, ingredientes que forman parte de la ideología del hombre renacentista, se quiebran cuando llega la muerte de la amada. El dolor es algo irracional.
            Como se deduce de la lectura de la égloga I, aceptar la muerte de la amada es aceptar el caos y el desequilibrio del universo: la vida pierde su sentido, todo pierde la finalidad para lo que había sido creado. Si el amor es el motor del mundo, la muerte es su paralización.
            Esta concepción del amor recibida de Petrarca, se alimenta de la influencia del neoplatonismo: Platón entendía la separación de la realidad en dos planos: el de las ideas y el del mundo sensible, siendo el de las ideas la causa primera del mundo. De esta forma, aunque el poeta perciba una mujer real, su mente la trascendentaliza, la convierte en un dechado de perfecciones ideales muy próxima a la noción de divinidad. La amada se representa a menudo ya no como ser en sí, sino como imagen grabada en el corazón del poeta.  Sin embargo, si ella muere, muere también la armonía del universo, el ideal. Si el universo y la naturaleza parecen estar a disposición del hombre en esta época, si él es la medida de todas las cosas y centro de lo creado, la muerte es considerada una amenaza contra la que es inútil rebelarse. Hay que señalar, no obstante, que el dolor aquí manifiesto no alcanza el grado de patetismo de otras composiciones de épocas posteriores, quizás por la influencia del senequismo. Incluso el dolor se muestra con mesura y contención.
            En definitiva, esta estancia de Garcilaso es representativa de la concepción del amor petrarquista de la época, así como de la nueva forma de hacer poesía caracterizada por la elegancia, la musicalidad, la armonía, el equilibrio que supone la plena asimilación de las formas y metros italianos.






miércoles, 6 de enero de 2016

EJEMPLO DE COMENTARIO CRÍTICO PARA 1º DE BACHILLERATO.


Sir John Everett Millais.

Comentario crítico de las coplas VIII y IX
de las Coplas a la muerte de su padre
VIII
  Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
  y corremos,
que, en este mundo traidor,
aun primero que muramos 5
  las perdemos.
  Dellas deshaze la edad,
dellas casos desastrados
  que acaeçen,
dellas, por su calidad, 10
en los más altos estados
  desfallescen.
                    IX
  Dezidme: La hermosura,
la gentil frescura y tez
  de la cara, 15
la color e la blancura,
cuando viene la vejez,
  ¿cuál se para?
  Las mañas e ligereza
e la fuerça corporal 20
  de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega el arrabal
  de senectud.
Organización de las ideas
Texto compuesto por dos coplas manriqueñas de pie quebrado formada por doce versos de rima consonante cada una. Su coherencia se muestra en una estructura interna que organiza el contenido en dos partes: la primera, de tema más general, abstracto y filosófico, y la segunda, que ejemplifica de modo más concreto. De forma más explícita:
Primera parte (vv. 1-12): Inconsistencia de los bienes materiales:
·         Corta duración de esos bienes.
·         Transformación de todo por el paso del tiempo.
·         Cambios debidos a acontecimientos inesperados.
·         Pérdida de la riqueza y poder de los altos estamentos.
Segunda parte (vv. 13-24): Pérdida de la belleza y fuerza corporal:
·         La vejez como destino de la belleza física del rostro.
·         La torpeza y lentitud como fin de la agilidad y fuerza de la juventud.
Resumen
La voz poética reflexiona sobre la vanidad de las cosas del mundo y sobre la fragilidad de todo lo conseguido por el hombre y se fija en la belleza y lozanía de la juventud y los contrasta con la decrepitud de la vejez para mostrar los efectos del paso del tiempo.
Tema
Inconsistencia de los bienes materiales debido al paso del tiempo.
Comentario crítico del contenido
Estas coplas pertenecen a una composición lírica de carácter elegíaco, Coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique. En ella el poeta expresa su parecer sobre la inconsistencia y poco valor de las cosas de este mundo, con un tono exhortativo y moralizador. Manrique elige la segunda y primera personas del plural porque así comparte la reflexión con el lector de forma más directa y ese recurso también contribuye a acentuar su universalidad y atemporalidad. Las funciones del lenguaje que destacan son la apelativa, referencial y la expresiva.
Como dijimos al comienzo, el poeta parte de una reflexión general para centrarse en la copla IX en algo más concreto: el paso de la juventud a la vejez. En la copla VIII Manrique habla de los aspectos que arrastrarían la ambición de un hombre del siglo XV perteneciente a su clase social. No nombra nada en concreto, simplemente se refiere a las cosas tras que andamos y corremos, pero en la segunda sextilla aclara que son causantes de esa pérdida: la edad, o sea, el paso del tiempo; los casos desdichados, inesperados, que accidentalmente pueden suceder, y se fija, al final, en los más altos estados desfallecen” que alude a la caída de los privados tras la muerte de don Álvaro de Luna. El paso del tiempo todo lo trastoca y cambia, pero no a todos los estamentos preocuparía por igual. Si su familia tuvo  la fortuna de no cambiar de situación, otros nobles de la época, por el contrario, sufrieron las consecuencias de las interminables guerras y cayeron en desgracia.
Manrique se mueve en la contradicción de un siglo que sirve de llave entre la concepción religiosa de la Edad Media y las ideas humanistas del Renacimiento. Y eso se aprecia de alguna forma en los versos 4 a 6 en los que el poeta deja entrever la desolación que le produce tener que dejar esta vida y todo lo que en ella ha logrado, por eso llama al mundo traidor, aunque sea un tópico, y dice aun primero que muramos las perdemos, que demuestran que su fe cristiana es vulnerable en ese aspecto, pues seguramente al pueblo llano que aparece en las Coplas de Mingo Revulgo, La Panadera o El Provincial lo que más le preocuparía a la hora de morir sería abandonar a sus seres queridos, pues apenas disfrutaban de posesiones ni sabían del juego político, pero que tenían que sufrir los abusos de hombres de la clase de Manrique. Es decir, Manrique se obstina en defender la vida eterna como única perdurable y valiosa y describe las consecuencias del paso del tiempo, pero no concibe una vida sin posesiones y sin poder; contradicción de los que tradicionalmente han querido ocultar las prerrogativas de su alto status con argumentos religiosos y morales.
A continuación, en la copla IX se fija en ejemplos de la pérdida de la belleza juvenil: en los primeros cuatro versos se recrea en el ideal de belleza femenina de la época, y en los siguientes en la prestancia del varón, para contrastarlos con la fealdad de la vejez; en el hombre, no obstante, destaca más su actividad y en la mujer su pasividad, su belleza como objeto digno de ser admirado. Pero el tratamiento que recibe la muerte es similar al de la vejez: el poeta no se recrea en descripciones macabras o desagradables tan abundantes en su tiempo, sino que la nombra casi como una abstracción, porque su intención es moral. La vejez y la muerte alcanzan a todo el mundo y todos debemos aprender la lección del paso del tiempo; sin embargo, esa reflexión no parece ejercer en él el efecto perseguido, pues Jorge Manrique siguió luchando por mantener su poder en la sociedad de la época y no le importó participar en la guerra civil desatada contra los adversarios de Isabel I, batalla en la que perdió la vida. Puede deducirse pues, que, por encima de todo, a la nobleza de la época le atemorizaba perder los privilegios.
En resumidas cuentas, estas dos coplas han sabido adecuar a la perfección el contenido con la forma, y nos han facilitado la comprensión de la mentalidad nobiliaria de la época, característica del fin del feudalismo, y la visión contradictoria entre la concepción religiosa medieval y la más humanista, que señalan la oscilación entre los viejos y los nuevos tiempos.






EJERCICIO CORREGIDO SOBRE LA SUBJETIVIDAD DE LOS TEXTOS. 2º DE BACHILLERATO.


La escena bufa con Manolo el Chafandín hizo que en la casa de doña Leonarda se le considerara a Andrés como a un héroe. Lulú le llevó un día al taller de la Venancia. La
Venancia era una de estas viejas secas, limpias, trabajadoras; se pasaba el día sin descansar un momento.
5Tenía una vida curiosa. De joven había estado de doncella en varias casas, hasta que
murió su última señora y dejó de servir.
La idea del mundo de la Venancia era un poco caprichosa. Para ella el rico, sobre todo el aristócrata, pertenecía a una clase superior a la humana.
Un aristócrata tenía derecho a todo, al vicio, a la inmoralidad, al egoísmo; estaba como 10por encima de la moral corriente. Una pobre como ella, voluble, egoísta o adúltera
le parecía una cosa monstruosa; pero esto mismo en una señorona lo encontraba
disculpable.
A Andrés le asombraba una filosofía tan extraña, por la cual el que posee salud, fuerza, belleza y privilegios tiene más derecho a otras ventajas, que el que no conoce más que 15la enfermedad, la debilidad, lo feo y lo sucio.
Aunque no se sabe la garantía científica que tenga, hay en el cielo católico, según la gente, un santo, San Pascual Bailón, que baila delante del Altísimo, y que dice siempre:
Más, más, más. Si uno tiene suerte le da más, más, más; si tiene desgracias le da también más, más, más. Esta filosofía bailonesca era la de la señora Venancia. (…)
20Algunas veces Andrés trató de convencer a la planchadora de que el dinero de la gente rica procedía del trabajo y del sudor de pobres miserables que labraban el campo, en las dehesas y en los cortijos. Andrés afirmaba que tal estado de injusticia podía cambiar; pero esto para la señora Venancia era una fantasía.
Así hemos encontrado el mundo y así lo dejaremos —decía la vieja, convencida de 25que su argumento no tenía réplica.

Historia de la Venancia”, capítulo VII de la 2ª parte (Las carnarias).
Pío Baroja, El árbol de la ciencia.

ANÁLISIS DE LA SUBJETIVIDAD DEL TEXTO

Podemos decir que se trata de un texto subjetivo por varias razones:
En el nivel morfosintáctico abundan las oraciones compuestas que expresan matices, puntos de vista del protagonista. Ej.: Aunque no se sabe la garantía científica que tenga, hay en el cielo católico, según la gente, un santo, San Pascual Bailón, que baila delante del Altísimo, y que dice siempre… O los períodos sintácticos entre las líneas 13 y 15, 20 y 22.
Expresiones y perífrasis verbales que muestran duda: no se sabe, según la gente, podía cambiar, etc.
Recursos literarios propios de este nivel, como el asíndeton: ‘al vicio, a la inmoralidad, al egoísmo’/ más, más, más, que sirve para agilizar la expresión. La anáfora: Así hemos encontrado el mundo y así lo dejaremos, que enfatiza el pensamiento tradicionalista de esta mujer.
En el nivel léxico-semántico, uso de sustantivos que impactan al receptor y que poseen una acusada connotación negativa: vicio, inmoralidad, egoísmo, adúltera, etc. Estos sustantivos son un reflejo de la situación político-social de la época.
Abundancia de verbos de dicción, pensamiento y sentimiento: asombraba, no conoce, considerara, le parecía, lo encontraba (en el sentido de que lo veía como), no se sabe, afirmaba, puesto que es un texto en el que predomina la exposición de ideas, propio de las novelas intelectualistas de los miembros de la Generación del 98.
Hay adjetivos de connotación negativa que se refieren a la arbitrariedad con que son juzgados los defectos según los tengan la clase trabajadora o los ricos: egoísta, monstruosa, extraña. Y adjetivos de connotación positiva para referirse a las cualidades de mujeres como la Venancia que vivían para el trabajo por pura necesidad: secas, limpias, trabajadoras.
Se emplea algún recurso literario de este nivel como la comparación subjetiva: “se le considerara a Andrés como a un héroe”.
Otras formas de expresar la subjetividad en el texto son el uso de mecanismos de cohesión textual como la isotopía semántica, con un campo asociativo referido a la moralidad de la época: vicio, inmoralidad, egoísmo, adúltera, y otro a cualidades físicas: salud, fuerza, belleza, para resaltar la superioridad de los ricos. La deixis personal de tercera persona para redundar en el punto de vista de la Venancia, con el empleo de adjetivos posesivos y pronombres personales de 3ª persona: su, se, le, ella. Recurrencia de palabras claves en el texto como “aristócrata” y “pobre” (en singular y en plural) que demuestran el antagonismo de las clases sociales de la época.